El latín es la lengua madre de la gran mayoría de las lenguas europeas. Castellano, gallego, catalán, portugués, francés, italiano, rumano... todas ellas, y algunas más que fueron desapareciendo, son lenguas hermanas, descendientes del mismo fértil tronco.
Pero no sólo nos ha legado la lengua. También la cultura literaria, la filosofía, incluso la ingeniería. Nadie debería renegar de sus raíces, y negar este conocimiento al alcance de todos es negarle los cimientos para sus conocimientos futuros, su independencia como individuo, como ser pensante dentro de una sociedad en la que no sólo es un ser estático y pasivo, sino que también puede ser fuerza actuante para la construcción de un futuro mejor.
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